Jack, un emprendedor de 8 años.

En el verano de 2014, Jack Bonneau, un jóven de por entonces 8 años residente en Bloomfield, Colorado, instaló un puesto de limonada. Sí, todos pensamos lo mismo, el típico puesto de limonada en la puerta de su casa, cómo en las películas… Pero Jack cambió de estrategia. En lugar de posicionar su puesto en la puerta, Jack se desplazó hasta el mercado de fruta y verdura del vecindario para instalar su puesto durante el verano.

La estrategia resultó ser exitosa.



“Obtuve 2000$ de facturación el primer verano, con un beneficio de 900$.” declaró Jack, que añadió que la experiencia le había  ayudado a aumentar su autoconfianza en la escuela. Además, Jack quedó muy satisfecho de haber aprendido a manejar por encima las finanzas de su negocio, sumando, restando y aprendiendo acerca de ingresos, gastos, márgenes y los conceptos básicos de las finanzas.

 

Para la siguiente primavera, la familia Bonneau había dado nombre al puesto de limonada y planeado una estrategia de expansión. Crearon una página web y pusieron tres puestos más de limonada en mercados de vecindarios de la zona. Para ello obtuvieron un crédito por 5000 $ por parte del Young American Bank, un banco de Denver especializado en créditos para niños, y garantizado por la organización sin ánimo de lucro Young American Center for Financial Education.

La familia de Jack reclutó un equipo de ventas, reuniendo a los chicos que, o bien tenían interés por ganar un poco de dinero extra, o cuyos padres vieron el puesto de limonada como una buena oportunidad de aprendizaje. Pronto tenían gente suficiente para cubrir todos los turnos en los 4 puestos de limonada que tenían montados. Jack estaba muy emocionado de poder enseñar a otros chicos lo que había aprendido, cómo atender a los clientes, y cómo contar el dinero, los gastos y las ganancias.

Bonneau dice disfrutar del aprendizaje acerca de márgenes, beneficio y pérdidas “y todas esas cosas”.

Uno de los aspectos más importantes de la experiencia de Jack es que desde el principio, fue una experiencia real. Esta clase de negocios improvisados por jóvenes suelen ser engañosos, ya que muchas veces, los gastos son mínimos, al utilizar los chicos materiales de sus casas, o no pagar impuestos. Los padres de Jack quisieron evitar estas “falsedades” para que su hijo aprendiera realmente la dificultad de sacar adelante un negocio. El asesoramiento de estos fue muy importante.

Otro apoyo importante para Jack fué el Young American Bank. Ahí conoció a Lily, Chloe y Sophie Warren, creadores de una marca de bálsamo labial y lociones corporales que se venden online y en 15 tiendas de Denver, además de en mercados de vecindarios. Jack les propuso una colaboración, y ahora también vende en algunos de sus puestos los productos de las hermanas Warren. Esta es la forma de Jack de comunicar a otros niños que no es el único en esto, que más chicos de la zona lo están haciendo.

 

Actualmente, Jack tiene 10 años, y junto con su familia, quiere expandir el negocio a estaciones de metro e incluso nuevas ciudades, para lo cual está recaudando dinero mediante una campaña de crowdfunding. Cuenta hoy en día con puestos en mercados de abastos, centros comerciales.  En 2015, el negocio facturó 25000$.

Jack no tenía conocimientos en ningún área de negocio cuando montó su primer puesto de limonada con 8 años. Evidentemente, no habría sido posible sin la ayuda de su familia, que puso los cimientos sobre los cuales Jack podría empezar a aprender y practicar. Pero fue Jack, quien decidió dar el paso de abrir el primer puesto. El mundo necesita más chicos como Jack. La juventud necesita este empujón, esa ayuda que le permita empezar y en Starters queremos ser los propulsores de esta generación, activarla, y ayudarla a conseguir grandes cosas.

Libro recomendado: Start Something that Matters, Blake Mycoskie