¿Soy suficiente?

Como emprendedores, o como trabajadores, pasamos mucho tiempo preguntándonos si somos capaces, si seremos suficiente para alcanzar nuestro objetivo. La sociedad ha puesto las expectativas altísimas en cuanto al esfuerzo que creemos que supone alcanzar el éxito. El objetivo de este post es demostrar que somos capaces, cada uno se basta por sí mismo.

Es impactante a primera vista. Cada uno de nosotros es capaz. Cada uno es especial a su manera, tiene unas habilidades, o una experiencia única y eso es lo más importante. Ninguno de nosotros quiere un mundo lleno de clones en el que todos pensemos y actuemos bajo los mismos patrones. ¿Cierto? ¿No suena eso muy aburrido? A continuación, vamos a analizar 4 preguntas que todos nos hacemos.

 

1. ¿Trabajo suficientemente duro?

Trabajar hasta caerse muerto, o sufrir un ataque al corazón en la oficina no es divertido. La pregunta que nos deberíamos hacer es: ¿Estoy siendo eficiente con mi tiempo conforme a mis objetivos? Emplear tu tiempo en papeleos inútiles que odias, en un trabajo que no te motiva ni te divierte, eso es lo que te hace sentir insuficiente.

Por supuesto que el trabajo duro importa, y mucho, pero no hay que olvidarse de las cosas importantes para uno mismo, de mantenerlas y dedicarles el tiempo necesario para tener una vida equilibrada. Priorizar y delegar son dos de las claves para tener una carga de trabajo adecuada y permisiva con la vida personal de cada uno. Nuestro deseo debería ser el de trabajar menos, nunca más. El objetivo debería ser conseguir tener el mayor tiempo posible para dedicarlo a las pasiones personales de uno mismo. Olvida el estrés, el trabajo duro, y reorganiza tu vida y tu carrera para ser eficiente y cumplir con tus propósitos.

 

2. ¿Soy suficientemente emprendedor?

Seguimos leyendo artículos que nos dicen que tenemos que pertenecer a cierta casta para ser emprendedores. Esto es falso. Lo que necesitas es encontrar un propósito , una visión, y un equipo consistente capaz de construir tu visión. Si haces esto, y añades valor para el resto del mundo, no hace falta volver a plantearse esta pregunta. Todos podemos ser emprendedores!

 

3. ¿Confío suficientemente en mí mismo?

La confianza deriva del amor. Te quieres a ti mismo? Crees que puedes resolver ese problema que te mueres por ver resuelto? Si la respuesta es sí, claramente, confías en tí mismo, y si no te faltan las ganas, te convertirás en una persona de influencia para los demás

Ponte recto, hincha el pecho, cree en tí mismo, habla con autoridad y ama lo que haces con toda la energía de tu cuerpo. Cree en tí mismo!

 

4. ¿Soy suficientemente humilde?

Hemos dejado este punto para el final a propósito. Es el punto al que la gente debería prestar más atención de todos. Todos los factores del éxito de la vida vienen de una sola cosa: ¿Somos lo suficientemente humildes?

Sueles pensar que el mundo te debe algo? No te debe nada, y es mejor que lo asimiles rápido. No queremos decirte lo que tú quieres oír. Queremos inspirarte con la verdad incondicional.

Si has empezado un negocio, sabrás que es necesario encontrar una causa, un por qué, algo que te haya llevado a hacer eso que estás haciendo, mas allá de tu placer por hacerlo. De otra manera, tu negocio no sobrevivirá. Para ser humilde, hay que aprender que es necesario pensar más allá de uno mismo. Si tu causa es la de más gente y puedes ayudarles en la lucha, no lo dudes, ¡adelante!

El objetivo no es sacar el mayor provecho personal de cada trato, el objetivo es encontrar el equilibrio entre el dar y el recibir. Para construir un negocio sólido, debes otorgar algo a cambio de lo que recibes. El objetivo debe ser ofrecer más que los demás. La mejor forma de hacer negocios es construyendo relaciones sanas en las que todos los factores que actúen salgan beneficiados de alguna forma. Para ello, es necesario pensar en los demás. Ser humilde.